lunes, 21 de junio de 2010
Desde aquí os invito a todos a participar de la fiesta que tendrá lugar en el patio del Colegio de Alomartes a partir de las ocho de la tarde el Martes día 22.
sábado, 12 de junio de 2010
Coral San Rogelio
Aquí veis a la Coral San Rogelio. El señor mayor que aparece en primer plano en el lateral derecho de la foto soy yo. Dirijo la Coral desde su fundación en 1991. Somos un grupo muy heterogéneo en todos los sentidos; eso sí, nos une la música y las ganas de pasarlo bien.¿Conocéis el canto coral? Es un canto de precisión en el que los errores no se permiten. Es un delicioso castillo de naipes en el que si falla una sóla carta todo se te viene abajo. Anticuado para unos, elitista para otros. Para los que lo amamos y practicamos, sencillamente, exquisito.
Nuestra próxima actuación será el domingo 20 de junio a las 9 de la noche en el Museo Municipal de Íllora (antiguo Ayntamiento). Os espero a todos los que tenéis la deferencia de visitar mi blog y os ruego que lo hagáis extensivo a vuestros amigos.
jueves, 20 de mayo de 2010
EL PÁNICO MACHO
Los machos más machos tiemblan todavía, en cualquier lugar del mundo, cuando recuerdan, sin saber qué recuerdan, aquel peligro de devoración. Y se preguntan, sin saber qué preguntan: ¿Será que la mujer sigue siendo una puerta de entrada que no tiene salida? ¿Será que en ella queda quien en ella entra?
(Pequeño relato de Eduardo Galeano de su libro "Espejos")
jueves, 29 de abril de 2010
martes, 27 de abril de 2010

Sabía ya de Ángeles Mastretta por un pequeño libro, "Mujeres de ojos grandes", que leí hace ya algunos años.
Hace poco, en casa de mi hija Alba, para matar el tiempo, alcancé de su escogida biblioteca un libro al azar y de nuevo volví a darme de bruces con esta estupenda señora de sesenta años, mexicana, que escribe como su nombre indica.
El libro que tenía esta vez en mis manos llevaba por título "Maridos", serie de relatos cortos, algunos hipercortos, que enseguida me absorbieron por completo.
Mujer con mayúscula, Mastretta no necesita de estridencias ni posturas extremas para decirnos de la mujer en todos sus registros; no necesita reivindicar nada para que cualquiera, por necio y zafio que sea, no descubra la fortaleza, la pasión, la inteligencia, la ternura, la ironía, el valor y la osadía de sus personajes femeninos. Un goce. Leedla.
jueves, 25 de marzo de 2010
Manuel Vicent y Serrat

La historia, real, que nos cuenta Vicent no tiene desperdicio. Breve, intensa, sin una palabra de más, sin una de menos. Es un verdadero maestro en el relato y la novela corta. ¿Habeis leído La novia de Matisse, Tranvía a la Malvarrosa, Villa Valeria...? Y como articulista es sencillamente único.
Para quien no conozca a Manuel Vicent, ha de saber que escribe semanalmente en el diario El País el artículo de la página final los domingos.

noticia
A través de un paisaje recio del profundo Aragón, por la carretera que va de Teruel a Zaragoza, por Utrillas y Hoz de la Vieja, llegué al antiguo pueblo de Belchite, que conserva intactas todavía las ruinas de la Guerra Civil. Los espectros de las iglesias bombardeadas y las calles cegadas por los escombros han quedado como testimonio de aquel encarnizado horror. En este viaje tuve que hablar de literatura a alumnos de secundaria entre la algarabía de unas aulas de instituto llenas de adolescentes cuyas hormonas se hallaban disueltas en el aire de una primavera explosiva. Probablemente todos ignoraban la tragedia que sufrieron sus antepasados sobre aquella tierra adusta. Yo mismo, en lugar de hablarles de héroes de ficción, pude haberles contado una historia real. Belchite fue tomado por los dos bandos de la Guerra Civil, ganado y perdido tabique a tabique con la bayoneta desnuda. Poco antes de iniciarse la última batalla, unos padres mandaron a su hija, una niña llamada Ángeles, que fuera a decirles a sus tíos que estaban entrando en el pueblo los nacionales, pero cuando llegó a casa de sus tíos, los nacionales ya los habían fusilado, a ellos y a otros parientes. La niña volvió a su casa y se encontró con que sus padres también habían sido asesinados. Viéndose sola con toda su familia exterminada comenzó a correr bajo el fuego, dejó el pueblo atrás, atravesó la llanura, se perdió por los montes y no cesó de caminar junto a los bruñid os raíles del tren hasta llegar a Barcelona. Años después esta adolescente se casó con un anarquista catalán represaliado, que se llamaba Josep Serrat; la pareja vivió en el Poble Sec entre gente vencida y allí les nació un niño, que con el tiempo sería un insigne artista muy famoso. Joan Manuel Serrat acaba de crear unas canciones sobre versos de Miguel Hernández, otro ser inocente, muerto en una cárcel franquista, aplastado por el fanatismo de un tiempo atroz. Pude haberles contado a aquellos alumnos de literatura que sobre las ruinas descarnadas del viejo Belchite la primavera estaba depositando algunas flores sencillas, del mismo modo que han germinado en la voz de Serrat muchas palabras de amor desde el terror de aquella niña que huyó de la sangre y llegó al mar a través de una tierra muy dura.


